Monumentos de Salamanca

Plaza Mayor

La Plaza Mayor de Salamanca es una de las más bellas y armoniosas de España. De estilo barroco, fue proyectada y construida por el arquitecto Alberto Churriguera entre 1729 y 1755. El edificio de la cara norte contiene el ayuntamiento de la ciudad y está bellamente rematado con estatuas.

El lugar es ideal para tomar una taza de café y relajarse viendo a la gente pasear. La fachada del ayuntamiento domina toda la obra, y por su parte el arco del Toro nos lleva al mercado cubierto situado justamente al lado. Es fácil imaginarse la algarabía del ambiente cuando, siglos atrás, las corridas de toros eran llevadas a cabo en el recinto de la plaza.

Los medallones entre los pilares y arcos hacen referencia a personalidades ligadas de cerca a la historia de la ciudad (los reyes, Unamuno, Fray Luis de León...). El juego de luces y sombras es realzado por el efecto dorado de la piedra de Villamayor, que contrasta con el gris de las columnas de granito. En los portales de la plaza están situadas diversas tiendas, cafés y restaurantes en donde la gente puede gozar de la atmósfera amistosa de Salamanca.

Catedral nueva

Hay dos catedrales en Salamanca: la vieja y la nueva. En el principio del siglo XV fue decidido por orden del rey Fernando el Católico que Salamanca tuviera una catedral más grande y esplendorosa que la románica y esta fuera construida en breve. Esta catedral nueva, comenzada en 1513 y acabada en 1733, fue diseñada por los arquitectos Antón de Egas y Alonso Rodriges, y fue construida al lado la vieja, apenas sobre la nave izquierda de esta, que fue destruida. Pero debido al período de tiempo tan largo que costó acabar la obra, se agregaron otros estilos arquitectónicos a los planes góticos originales, tales como elementos renacentistas y barrocos.

La catedral es notable por su fachada adornada de suntuosa decoración plateresca. El trabajo sobre un diseño gótico comenzó en 1513 bajo supervisión de Juan Gil de Hontañón, el hijo de Juan continuó la obra, introduciendo toques del Renacimiento, tales como la adición decorativa de medallones. Hacia el final del siglo de XVI, Juan de Ribero tomó las riendas del proyecto, considerando un ambicioso plan con dos torres que no se llevaría a cabo. Más tarde el edificio sufriría serios daños causados por el terremoto de Lisboa en 1755 y debió de reforzarse la estructura de la torre. La fachada principal, frente a la calle Cardenal Plá y Deniel, es un ejemplo de gótico flamígero y contiene una amalgama exuberante de decoración. Junto a la puerta de la cara norte se puede intentar encontrar la talla de un astronauta, un juego atribuido a los nuevos arquitectos responsables de restaurar los ornamentos que el paso del tiempo había deteriorado. Por dentro, la capilla principal, el coro y la pared que incluye al coro es obra de Churriguera. Por otro lado, también se puede admirar la Capilla de Oro y el Retablo del Cristo de las Batallas, que contiene la talla románica que acompañó a El Cid en su exilio.

Catedral vieja

La construcción de la vieja catedral comenzó en 1140 y tardó más de un siglo en concluirse, por lo que se entiende la presencia de elementos románicos junto a características góticas. La planta cruciforme original tenía una nave central y dos laterales con sus ábsides correspondientes, pero cuando la catedral nueva fue construida, el lado izquierdo fue demolido. El levantamiento de la Torre del Gallo, con su característica cúpula bizantina, es una de las señas de identidad de la ciudad. El altar mayor de la capilla central es un conjunto de 53 paneles pintados por Nicolás de Florencia en el siglo XV, narrando la vida de Jesús y Maria y el fresco del juicio final, con Jesús dirigiendo a las almas condenadas a las puertas del infierno. El lugar central de esta galería de color lo ocupa la santa patrona de la ciudad, la Virgen de la Vega. El acceso de los visitantes a la catedral vieja se realiza a través de la catedral nueva.

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