Historia de Salamanca

Salamanca fue poblada por tribus celtíberas en el siglo IV AC. Más adelante, su situación estratégica la hizo objeto de conquista por parte de Aníbal y los cartagineses. Posteriormente fue romanizada y anexionada a la provincia de Lusitania, una época de gran desarrollo porque la ciudad era un importante cruce de comunicaciones en la Ruta de la Plata, un camino que cruza de norte a sur el oeste peninsular. Los historiadores griegos se refirieron a ella como Hemántica, y luego Salamantica, pero no sería hasta el siglo XIII cuando se consolidó el nombre de Salamanca.

Su cristianización tuvo lugar alrededor del año 600 por parte de los visigodos, y los moros conquistaron la ciudad ciento veinte años después. El Rey Alfonso VI reconquistó esas tierras definitivamente en 1096 y pidió a su yerno, Raimundo de Borgoña, que la repoblara. Esta repoblación fue llevada a cabo principalmente por castellanos, portugueses, gallegos, judíos, franceses y mozárabes.

Una fecha importante en la historia de Salamanca fue 1218, cuando el rey Alfonso IX fundó los Estudios Generales, precursores de la Universidad de Salamanca. Su desarrollo creció debido al interés de Fernando El Santo y de Alfonso X “El Sabio”, quién dio el nombre de universidad al Estudio General anterior.

El papa Alejandro IV llamó a la universidad de Salamanca en 1254 "una de las cuatro luces que alumbran al mundo" (junto con las universidades de Oxford, París y Bolonia). La visita de Cristóbal Colón a Salamanca y su protección por parte de los sacerdotes dominicos del convento de San Esteban propició su presencia ante la reina Isabel, hecho que a la postre tuvo como resultado el descubrimiento de América. Esos años a finales del siglo XV se convirtieron en los tiempos de la teología católica de la Contrarreforma contra los protestantes, representada por el Concilio de Trento.

La Universidad de Salamanca ha visto pasar por sus aulas a personalidades influyentes como Fray Luis de León, pensador renacentista de finales del siglo XVI cuyas ideas incitaron a otros profesores a acusarle ante la Inquisición, que lo encarceló por varios años. Volvió a su misma aula el mismo día que salió de prisión y reanudó su clase como si nada hubiera ocurrido con estas famosas palabras: "Decíamos ayer…".

El emperador Felipe II se casó con su primera esposa, Maria de Portugal, en Salamanca en 1543. Siglos después Salamanca participó en la Guerra de Sucesión en favor de Felipe V, que decidía en 1710 construir la Plaza Mayor por el servicio prestado a su causa por la ciudad.

La época de mayor sufrimiento para Salamanca fue el siglo XIX, durante la Guerra de Independencia. Desde 1808 a 1811, Salamanca fue una zona de guerra entre los ejércitos que disputaban la hegemonía de Europa. Finalmente, en 1811, en la batalla de Arapiles, cerca de la ciudad, Wellington derrotó a los ejércitos napoleónicos en una batalla decisiva. Pero las consecuencias fueron irreversibles, pues numerosas obras de arte fueron expoliadas y destruidas.

La imprenta de Salamanca en el siglo XX se centró principalmente en la vida cultural y literaria alrededor de la Universidad de Salamanca. La presencia allí de hombres importantes como Miguel de Unamuno o Gonzalo Torrente Ballester contribuyó al prestigio de esta institución, y a la de la misma Salamanca. A principios del siglo XXI, la ciudad fue nombrada Capital Europea de la Cultura, lo que proporcionó en 2002 un nuevo impulso a esta ciudad dinámica y cosmopolita.

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