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Estuve en Salamanca del 1 al 15 de septiembre. Los recuerdos de mi estancia son muchos, muy bonitos y positivos. Viví con una familia que tiene 4 ó 5 pisos en un edificio y que los alquila a estudiantes que van a la ciudad a aprender español. Allí conocí a estudiantes de todo el mundo. El señor y la señora eran muy amables y tenían una energía positiva que nos hacía sentirrnos como en casa, siempre nos decían »hijo/hija«.
Salamanca es relativamente pequeña comparada con otras ciudades europeas pero hay tanta vida social que siempre puedes encontrar algún local abierto, siempre puedes tomar algo sea la hora que sea, cosa que en Ljubjana no es posible, aunque sea la capital y sea dos veces más grande que Salamanca. Además tuve suerte ya que durante esos días se celebraban las »Ferias y Fiestas«, así que hubo fuegos artificiales, corridas de toros, conciertos… Fui por primera vez a una corrida de toros y me pareció que los matadores arriesgan mucho para ofrecer espectáculo. ¡Realmente impresionante!
Tuve la suerte de poder hacer un curso en la escuela UNIVERSPAIN donde las horas de gramática se convertian en algo entretenido y divertido. También me gustaron mucho las horas de conversación, donde hablamos de los temas más diversos. Creo que aprencer español en España es una cosa totalmente diferente a aprenderlo en Eslovenia. Los profesores tienen una manera de hacer diferente y además todo es en español, no solo las horas de clase sino también el tiempo libre. Por eso puedo afirmar que he mejorado mucho mi español, he aprendido muchas frases hechas, mucho vocabulario, he repasado el subjuntivo...
Podría escribir mucho más pero creo que ya es sufuciente. Mi estancia en España es una de esas cosas que llevaré siempre en mi recuerdo. Fue tan especial para mi que estoy convencido que algún día volveré, a lo mejor a un curso o a lo mejor “para recordar los viejos tiempos” como dirían los españoles. Solo quiero agraceder a Lung por regalarme este curso y darme la oportunidad de vivir esta experiencia.
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